En cuanto un componente debe reforzarse, posicionarse o marcarse localmente, las piezas gofradas de 0,2 a 3,0 mm son a menudo una solución más eficaz que el engrosamiento del material o las piezas adicionales. El factor decisivo en este caso no es la "idea de un cordón", sino la viabilidad: flujo de material, espesores de pared residuales, radios y la cuestión de si el gofrado "traspasa" las superficies visibles.
Por ello, Karl Naumann GmbH trata el gofrado como una característica funcional con lógica de liberación: contornos definidos, profundidad reproducible y criterios de prueba claros, para que la producción en serie no se vea diferente de la muestra.